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Actualizado 5 de julio de 2019.

Cuando los microorganismos de la caries dental llegan al nervio, producen dolor espontáneo. Ahí entra en juego el tratamiento de endodoncia

Es el tratamiento de los conductos radiculares de una pieza dental que dicho de una forma más sencilla, es el procedimiento que utilizan los dentistas para eliminar el nervio interno del diente. Este procedimiento se utiliza en piezas dentales con caries profundas o con lesiones en el tejido pulpar.

Aunque la causa más frecuente de la realización de las endodoncias son las caries profundas, existen otros factores que pueden hacerla necesaria:

  • Traumatismos o golpes
  • Desgaste de los dientes por el roce entre ellos
  • Hipersensibilidad al frío o al calor
  • La necesidad de tallar una pieza para colocar una funda.

El procedimiento para eliminar el dolor y la infección de ese nervio es el tratamiento de conducto o endodoncia y es indoloro gracias al uso de anestésico.

Consiste en perforar el diente hasta la cámara pulpar e introducir unas limas junto con lavados con un desinfectante, hipoclorito de sodio, para eliminar el contenido de esa cámara pulpar es decir, el nervio, y limpiar y desinfectar sus paredes.

Una vez limpia esta cámara, se obtura para que no sea nuevamente infectada y se reemplaza el esmalte dental por un material resistente a la abrasión.

El dentista especialista en endodoncia, realizará Rayos X. de control durante el proceso para verificar la eliminación total del nervio y de la infección.

Una vez pasado el efecto de la anestesia, puede sentir molestias durante unos días pero no te preocupes que tu odontólogo te indicará el medicamento que debe tomar para dejarlas de sentir.

La endodoncia es la única opción para evitar extraer la pieza dental y según las estadísticas, tiene un éxito de un 95%, pero como todo tratamiento médico hay un porcentaje de casos que no funcionan y que deben ser tratados de forma alternativa. Tu especialista te aconsejará sobre el tratamiento más adecuado.

Nuestro consejo como siempre es la prevención. Realiza revisiones periódicas con tu dentista y déjate aconsejar el tratamiento más adecuado para ti.