Uno de los grandes avances en la implantología ha sido la capacidad de regenerar tejidos (especialmente hueso) que nos permiten tratar casos en los que antes no se podían poner implantes.

Consiste en la regeneración de tejidos blandos (encía) y duros (hueso) con factores de crecimiento propios PRGF (Plasma Rich in Growth Factors), injertos (autólogos y heterólogos), y membranas (de fibrina o biodegradables).
Los factores de crecimiento propios del paciente se obtienen con un mínimo volumen de sangre procesada con una centrifugadora de plasma.
Casos en los que lo aplicamos:

  • Exodoncias: para evitar el colapso del hueso y acelerar la regeneración de éste.
  • Cirugía Periodontal: Estimula y dirige la cicatrización de los tejidos periodontales.
  • Implantología: En casos de insuficiente disponibilidad ósea. (Elevación de seno maxilar ó injerto subantral, defectos óseos en los maxilares, etc.).