Apnea del sueño

Las personas que presentan esta patología roncan habitualmente, tienen paradas de la respiración (apneas) de forma repetida, especialmente en algunas fases del sueño (como el REM) y somnolencia durante el día.

Como consecuencia no pueden descansar bien durante las horas de sueño.

Causas

Cuando se duerme, la vía aérea está permeable, se puede respirar con tranquilidad. Sin embargo, en algunas fases del sueño los tejidos se cierran y bloquean la vía respiratoria causando la apnea.
Además de esta causa existen otros factores de riesgo:

– Presentar un cuello grande.
– Una lengua grande que puede bloquear la vía respiratoria.
– La obesidad.
– Amígdalas o vegetaciones grandes que pueden taponar la
– Presentar el maxilar inferior más corto que el superior
– Algunas formas del paladar originan el colapso de la vía.
vía respiratoria.

Síntomas

Ronquidos: Es lo más visible. Las personas con apnea normalmente empiezan a roncar muy fuerte, se interrumpe dando un periodo de silencio mientras el paciente sufre una apnea. Este periodo de silencio va seguido de un resoplido con jadeo mientras el paciente intenta volver a respirar.
Como consecuencia el sueño del paciente no es reparador y presenta somnolencia diurna, fatiga crónica e incluso alteraciones respiratorias y cardiovasculares.
La persona con apnea suele levantarse con frecuencia para ir al baño, se despierta frecuentemente con la boca seca y al día siguiente nota cansancio, dolor de cabeza.
Además, pueden tener depresión, hinchazón de piernas o ser hiperactivos.

Prevención

La apnea del sueño va ligada a ciertos factores como el aumento del tejido de las amígdalas en niños y la obesidad en los adultos, el 80 por ciento de los pacientes con apnea del sueño son obesos.
Por este motivo, la principal medida que puede ayudar a prevenir la apnea es perder peso, así como aplicar determinadas medidas higiénico-dietéticas, el ejercicio físico, etc.
Por otro lado, dejar de fumar y evitar el consumo de alcohol también ayudan a prevenir la aparición de la enfermedad.
Cuando ya hay síntomas el paciente debe acudir al médico para confirmar el diagnóstico.

Tipos

Dependiendo del número de veces cada hora que aparecen paradas respiratorias de una duración superior a 10 segundos, se clasifican en apnea:
Leve: cuando hay entre 5 y 15 apneas por hora.

Moderado: el paciente tiene entre 15 y 30 apneas por hora.

Grave o severo: cuando pasa de 30 apneas por hora.

Diagnóstico

El diagnóstico se hace realizando una prueba de sueño (polisomnografía)
Con estas pruebas se determina el índice de apnea e hipopnea que indicará la gravedad del síndrome.

Tratamiento

La terapia no es curativa. Está dirigida a aliviar lo síntomas se aplica en función de la gravedad:
Conservador: el médico recomendará la pérdida de peso, supresión del tabaco, realizar deporte, una buena alimentación, etc.

CPAP, recomendado en casi la totalidad de los pacientes. Consiste en un generador de presión que transmite a través de una mascarilla nasal una presión continua a la vía aérea superior impidiendo que ésta se colapse. Esta mascarilla suele tener un efecto rápido haciendo desaparecer los ronquidos nocturnos y la somnolencia durante el día. Este tratamiento no suele tener efectos secundarios graves y en el caso de que éstos aparezcan son transitorios y desaparecen tras las primeras semanas.

Tratamiento quirúrgico: está recomendado cuando existen algunas lesiones como pólipos o hipertrofia de las amígdalas, o bien cuando la mascarilla no es bien tolerada por la existencia de algún daño en la vía aérea superior.

 

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